viernes, 6 de abril de 2018

Todo por los likes de facebook


Resultado de imagen para Camion de me gusta

¿Qué tan importante es un ‘me gusta’ para ti? Esa fue la pregunta base del último estudio de Kaspersky Lab, que dejó ver resultados sorprendentes sobre el comportamiento que siguen hombres y mujeres en las redes sociales.
Según el comunicado de prensa que nos compartió la compañía, en medio de su necesidad de validación social, una de cada 10 personas mentiría en redes sociales para que a más usuarios les guste lo que publican. La investigación también evidenció que en la carrera por obtener un ‘me gusta’, los hombres son más propensos que las mujeres a divulgar su intimidad: uno de cada diez hombres (9%) publicaría una foto desnudo, en comparación con sólo un 5% de las mujeres; y el 13% de los hombres publicaría fotos de sus amigos en alguna prenda reveladora.
Además, para atraer la atención y asegurar un buen número de ‘me gusta’, aproximadamente una de cada 10 personas (12%) simula estar en algún lugar o hacer algo que podría no ser cierto. Esto se eleva al 14% en los hombres, lo que sugiere que muchos prefieren llamar la atención en redes sociales en vez de dar a conocer una descripción real de sus vidas.
Al ser los hombres quiénes más se preocupan por el número de ‘me gusta’ que pueden conseguir en redes sociales, terminan siendo los más dispuestos a revelar algo vergonzoso o confidencial acerca de sus compañeros de trabajo, amigos o empleadores: el 14% de los hombres manifestó que podría contar algo confidencial sobre un compañero de trabajo, en comparación con el 7% de las mujeres. Así mismo, el 13% publicaría algo confidencial sobre su jefe y el 12% revelaría algo vergonzoso acerca de un amigo. En el caso de las mujeres, solo el 6% haría esto último.
Evgeny Chereshnev, director de redes Sociales en Kaspersky Lab, advirtió que este comportamiento en redes sociales puede poner a las personas en peligro. “Al buscar la aprobación social, se ha dejado de ver el límite entre lo que se puede dar a conocer y lo que es mejor mantener en privado. Los hombres se molestan si no obtienen los ‘me gusta’ que esperan, porque al 24% le preocupa que si a pocas personas les gustó lo que publicaron, sus amigos pensaran que no son populares. Este fenónemo, en las mujeres, llega a ser del 17%”.
Otros de los resultados fueron: el 29% de los hombres encuestados admitió que se molestan si la persona en la que están interesados no les da un ‘me gusta’ en sus publicaciones, y el 15% de los hombres expresó que publicaría una foto de amigos bajo la influencia del alcohol, en contraste con el 8% de las mujeres.
“Es importante proteger nuestra privacidad y la de los demás. La investigación muestra que el 58% de las personas se siente incómoda y molesta cuando sus amigos publican fotos que no quieren ver publicadas. En general, se necesita ser más consciente e intuitivo al momento de manejar la información que se comparte en redes sociales, e instalar un software de seguridad en los dispositivos para protegernos nosotros mismos y también a nuestros seres queridos contra las amenazas cibernéticas”, agregó Chereshnev.
Si quieres saber qué tan dependiente eres de los ‘me gusta’ en tu vida digital, puedes realizar un quiz en el sitio web de Kaspersky.

Fuente: 


6 DE ABRIL 


SAN PRUDENCIO DE TROYES, Obispo


prudencio




En Troyes, de Neustria, san Prudencio, obispo, que preparó para los itinerantes un breviario del Salterio, recogió de las Sagradas Escrituras los preceptos para los candidatos al sacerdocio y restauró la disciplina de los monasterios († 861). 

Etimológicamente: Prudencio = Aquel que prevé, es de origen latino.

Parece que fue el primer controversista español. Probablemente de origen pirenaico. Dejó su patria -como tantos- por la invasión de los musulmanes y buscó fortuna al otro lado de los Pirineos, al amparo de la corte de los carolingios. Supo encontrarla y, además, su vida y ministerio sirvió como vehículo de la tradición isidoriana por tierras más allá de los montes. Amén de historiador erudito y sabio teólogo, fue obispo y santo. 

Mantiene a lo largo de su vida con orgullo noble su condición de español. De hecho, en el evangeliario de su biblioteca, bellamente iluminado con las figuras simbólicas de los evangelistas, confiesa su origen hispano: "Yo, Prudencio, soy quien mandó hacer esta obra; yo, que nací en Hesperia y llevo la sangre de los celtíberos". ¡Quién sabe si el mismo nombre de Prudencio lo tomara en honor del paisano historiador y poeta de los siglos IV y V!.

Gobernó la iglesia de Troyes, iluminándola con la doctrina y defendiéndola con su pluma. Gran conocedor de la Sagrada Escritura y consciente de que ella encierra el tesoro de la Palabra, enseñó a rezar a sus fieles con los salmos escribiendo para ellos el Breviarium Psalterii. También divulgó el Florilegium ex sacra Scriptura, un manual de ética con sentencias espigadas de los libros santos.

Consiguió reunir una gran biblioteca -manía de todos los intelectuales- donde se refugiaba en los momentos libres de atenciones pastorales, para preparar otras labores pastorales futuras. Pasa ratos y a veces temporadas dedicados a la reflexión y el estudio. Allí pudo reunir ejemplares que encerraban gran parte del saber teológico del tiempo; sus favoritos son Gregorio Magno, Isidoro de Sevilla, San Agustín.

Adquirió gran erudición eclesiástica y agudeza discursiva que le capacitaron para tomar parte en las controversias teológicas de altos vuelos que hubo en su tiempo. Por ejemplo, la disputa entre Godescalco - a quien es posible que conociera en la juventud, en las aulas de Fulda, donde Rabano Mauro era maestro-, acusado de hereje por Hincmaro, el temible arzobispo de Reims, que no paró hasta meterlo en prisión. Fueron conflictos de pensamiento teológico en cuestiones de predestinación y libre albedrío, y en ellas se vió envuelto el irlandés Escoto Erígena. Tuvo que intervenir Prudencio para dar salida a la pureza de la fe, poniendo en juego toda la agudeza del raciocinio del teólogo al tiempo que supo conjugar la caridad con la más implacable fuerza dialéctica

No extraña que conste en su curriculum de historiador y teólogo el hecho de llegar a ser capellán y consejero de Ludovico Pío y Carlos el Calvo. Troyes lo veneró como santo desde su muerte por haber sido un pastor celoso de la fe y de las almas, que supo hermanar la fuerza y rigidez de pensamiento con la blandura de un padre en sus gestos.